jueves, 9 de febrero de 2012

Nomofobia

un trastorno de nuestros dias, afecta a todos por igual, adultos ,jovenes y adolecentes.

FUENTE: www.enplenitud.com


La nomofobia consiste en un miedo exagerado a no llevar el teléfono móvil cuando se está fuera el hogar. Según un reciente estudio, se genera ansiedad y fobia cuando se descubre que se está sin este aparato encima .
  El término “nomofobia” es la abreviatura de la expresión inglesa “no mobile, phobia”. Según una investigación efectuada en Reino Unido este año, reveló que el 53 por ciento de los encuestados ingleses (sobre un total de 2163 personas) sufren de ansiedad cuando sus teléfonos móviles se quedan sin batería, los pierden o no tienen crédito suficiente.   
Según la información dada a conocer, el 58 por ciento de los hombres y el 48 por ciento de las mujeres padecen de fobia y estrés. Los nervios que se experimentan son similares a los que se sienten antes de la boda o antes de acudir al dentista.
 
Los encuestados coincidieron que la razón fundamental por la que se sienten descolocados es por el hecho de considerarse aislados tanto por motivos personales como laborales.

 El estudio también considera que aquellas personas que tienen móviles inteligentes están más expuestos a padecer de este inconveniente.
Características de la nomofobia
Los adictos al móvil no pueden pasar muchos minutos sin consultar los correos electrónicos, los mensajes de texto, los chats en vivo con el resto de sus contactos, consulta de noticias y de programas de Internet a la hora de dormir o a la madrugada.

 Le dan prioridad a su móvil antes que a otros objetos de mayor importancia como las llaves de la casa o documentación.
 
El uso patológico del móvil no solamente es característico del Reino Unido. Según un análisis efectuado por la Universidad de Granada, España, el 8 por ciento de los estudiantes universitarios sufre de este miedo irracional a no llevar el teléfono con ellos.
Estos jóvenes, porque en su mayoría, quienes tienen esta adicción tienen entre 18 y 25 años manifiestan problemas de autoestima, déficit de atención en la universidad ya que están más pendientes del teléfono que de la clases que se les imparten, tienen un déficit evidente en la manera de relacionarse socialmente con sus pares y padres y escaso potencial para resolver conflictos”, explica la psicóloga española Tamara Torres Cardozo.
Una de las maneras de poder evitar esta obsesión es acercarse afectivamente a los jóvenes. “Los estudiantes que sienten adicción por el móvil son en general aquellos que sufren trastornos emocionales o que los vienen padeciendo desde hace tiempo.

Es uno de los trastornos más modernos que puedan existir y que conlleva a muchos problemas, sobre todo en términos de estudio.

 Los jóvenes se aíslan, se obsesionan con el teléfono y descuidan las verdaderas prioridades.
 
Es importante que los padres puedan acercarse a los hijos sin tener que hacerlo mediante una herramienta como esta. El contacto físico y el hablar cara a cara no debería reemplazarse por nada del mundo”, aconseja la especialista.
  
Consejos para combatir la nomofobia
  Si los padres reconocen que los hijos están atravesando por este trastorno, a la noche lo mejor es cortar la conexión a Internet para evitar promocionar aún más la adicción de los jóvenes.
 
Pasar más tiempo con los hijos y hacer que éstos pasen más tiempo al aire libre sin tener que estar constantemente con el teléfono móvil a cuestas.
  fuente: www.enplenitud.com

El articulo que sigue es Fuente de: http://estilodevida.elpais.com
en su pagina Estilo de vida el diario el pais de Uruguay publica cuales son las peores costumbres a la hora de utilizar el celular. que a continuacion transcribo.
Imagen publicada por: estilodevida.elpais.com.uy

Ya hace casi 40 años que Martin Cooper inventó el teléfono celular. Al cabo de un tiempo el invento se hizo masivo al punto que no hay persona que no tenga uno, o dos…
Con el uso de este práctico aparatito fueron apareciendo cietas prácticas que eran inusuales como estas que detalla la revista Brando en su edición online.
Aquí la nota que publicó el sitio argentino conexionbrando.com pero que es también válido para nuestro país:
Hablar a los gritos como si estuvieras en el living de tu casa
Este fue uno de los hábitos que más rápido se extendieron con la llegada de los celulares. Las conversaciones telefónicas, en su gran mayoría, son privadas. Sin embargo la adopción de los móviles y una ciudad muy ruidosa nos obligan a compartir con todo el mundo. Que esta noche cenamos carré de cerdo con ciruelas, que el Jorgito anda con diarrea, que se me trabó el botón del inodoro; nada de esto tiene porqué ser de público conocimiento, y menos cuando estamos dentro de un transporte público luego de un largo día de trabajo.
Escuchar música en el celular
Siguiendo un poco el tópico de arriba, este punto vuelve a rozar el gusto y la opinión personal de cada uno. De todas formas no hace falta ser ningún especialista para aceptar que viajar en un colectivo con música de todo volumen (que aparte no se escucha bien) puede ser, cuanto menos, irritante. No por el simple hecho de que la música que escucha el otro pueda ser de nuestro gusto, sino porque no hay forma de no formar parte de ese festejo andante del cuál uno es partícipe sin haber sido invitado. Sea cumbia o música electrónica (porqué no, clásica también); viajar durante una hora parado, con calor y algo de sueño, en un 60 al ritmo del saturado sonido de un celular, puede ser una experiencia algo inconveniente.
Hablar mientras se camina o maneja
Sobre este punto también hay varias opiniones diversas. Si bien en Argentina está prohibido hablar por celular mientras se conduce, en algunas ciudades en otros países esto no representa ninguna contravención. Desde acá, y relevando nuestras experiencias como peatones y conductores, podemos decir que el uso del celular mientras se maneja o se camina por la calle (sea en la forma de teléfono o en la forma de SMS o de twitteo ) es contraproducente. ¿Nunca les dijeron de chicos que no caminen mirando al piso? Bueno, lo mismo se aplica a la pantallita.
En el caso de los conductores charlatanes; está claro que en una ciudad sobre poblada de peatones que hablan por celular es necesario tener todos los sentidos enfocados en esquivar
El relojeo obsesivo de la pantallita
No hay nada de peor gusto que estar en una reunión con amigos y que, casi religiosamente, uno a uno saquen el celular cada 20 minutos para ver la pantalla. Primero: el celular tiene como mil formas diferentes de avisarnos que alguien nos quiere contactar, no hace falta sacar el equipo hasta no reconocer alguna de estas mil “alertas”. Segundo: Excepto que estemos esperando un llamado o un SMS, el relojeo de la pantallita del celular es uno de los gestos que más claro denotan aburrimiento. Amigo usuario, si quiere hacerle saber a sus visitas que está aburrido, tome el celular y mire la hora cada 5 minutos.
Mandar SMS borracho a ex pareja
Este es el único de los malos hábitos que recolectamos en este humilde análisis de comportamiento, que no afecta a nadie más que al propio usuario. No hace falta decir que el 90% de los usuarios de celular (esta cifra no fue debidamente chequeada) se encontró en la situación de enviar un mensaje poco apropiado a una ex pareja mientras se encontraba con algunas copas de más. Este pernicioso hábito sólo puede ser posible desde que contamos con medios electrónicos de comunicación al alcance de nuestra mano en todo momento. Tanto es así que incluso Google llegó a desarrollar un sistema de claves de seguridad para evitar que sus usuarios enviaran mails comprometidos en estados de ebriedad o poca lucidez. Por suerte, en los teléfonos más modernos ( smartphones ) ya hay aplicaciones que ponen trabas en los teclados para evitar SMS y llamados en condiciones de escasa lucidez.
¿Qué otros hábitos llegaron con el uso del celular?


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